Derecho laboral
Juzgado de Letras del Trabajo de San Bernardo, O-86-2013, Mg. Sebastián Bueno Santibañez: "En primer término, recordemos que el Derecho Laboral es un derecho protector, nacido para salvaguardar a la parte débil de la relación laboral estableciendo pisos mínimos irrenunciables que están fuera de la esfera de la autonomía de la voluntad. Es, en cierto modo, una superación del Derecho Civil que fue incapaz de dar un soporte legal justo a la nueva situación social generada por la Revolución Industrial que llevó a masas de personas a poner sus fuerzas a disposición de otras a cambio de una remuneración. Por ello la aplicación de conceptos e instituciones propios del Derecho Civil, que parten desde el paradigma de la autonomía de la voluntad (como la doctrina de los actos propios, por ejemplo) contrarían totalmente al Derecho Laboral. Muchos autores agregan que el Derecho del Trabajo también sirvió para detener el avance de la revolución socialista de inspiración marxista en la Europa del primer tercio del siglo XX, amenazada desde el éxito de los bolcheviques en Rusia en 1917. El tema se relaciona con nuestro fallo en que, por su particular escenario de nacimiento y evolución, el Derecho del Trabajo tuvo y todavía mantiene una naturaleza transaccional, es decir, es fruto de la negociación de diferentes fuerzas en el marco del juego democrático (por cierto se excluyen de esta aseveración las experiencias legislativas autoritarias como ocurrió en Chile con el Plan Laboral de 1979). Siendo de naturaleza transaccional no es extraño que la redacción de sus normas sea poco feliz y técnicamente deficiente, fenómeno descrito por el profesor Héctor-Hugo Barbagelata (“El particularismo del Derecho del Trabajo”, Fundación de Cultura Universitaria, Montevideo, 2009). En consecuencia, la ambigüedad de sus normas es una misión que el intérprete debe superar y para ello la mejor guía es la naturaleza misma de la disciplina: ser un derecho protector. El sentido protector de las leyes de esta rama del Derecho es evidente y permanece hasta nuestros días en cada norma que se dicta (sin ir más lejos, recordemos la última ley N° 20.607 sobre acoso moral laboral publicada en agosto de 2012), lo que implica que la interpretación de las normas debe ser ejecutada considerando el principio protector, so pena de desconocer el sentido primigenio de la ley. El criterio interpretativo “pro operario” nos lleva a preferir aquella interpretación en que hay una mayor protección a la parte débil de la relación de trabajo, por condecirse más a aquel objetivo inicial del Legislador Laboral, lo que ha sido corroborado, por lo demás, en la Constitución Política de la República que en su artículo 19 N°16 consagra como otro más de los derechos fundamentales de las personas la protección al trabajo. Finalmente recordemos que en este sentido ha razonado el Excmo. Tribunal Constitucional en las sentencias de las causas rol 2086-2011, 2110-2011, 2114-2011, 2182-2012 y 2197-2012, reconociendo la existencia del principio de protección del trabajo."
